
¿Se imagina un viaje al siglo XVIII de la mano de un anciano y sabio
relojero?
Una colección única de relojes en funcionamiento esta a nuestro alcance expuesta
de manera sorprendente: hologramas a tamaño natural, música barroca,
sonerías y el tic-tac de fondo durante todo el recorrido por sus diez
salas llenas de color y magia. Más de 300 piezas originales de los siglos
XVII al XIX en estilos artisticos que inundan el museo dando forma a personajes
mitológicos y alegóricos, tapices renacentistas que cobran vida
ante nuestros ojos y una colección de 140 bastones.